 |
Los cigarros de calibre fino son aquellos cuyo grosor es inferior al cepo 40 (15,87 mm.), o sea, de menos de 16 mm. El fino diámetro que los caracteriza dificulta el tiro, por lo que se tiende a compensarlo aumentando su combustibilidad mediante la inclusión en la ligada de un mayor porcentaje de tabaco volado y seco, en detrimento del ligero. Esto causa varios efectos: aumenta la intensidad del aroma, aumenta la combustibilidad y suaviza la fortaleza. Por estos motivos, en esta categoría se encuentran los cigarros más suaves y de fumada más rápida, ideales para los que se inician, los que fuman minis y quieren probar un cigarro, los que suelen tomar un "aperitivo o para los que tienen prisa. Pero aunque esta es la tónica general, también hay aquí cigarros para expertos, de gran fortaleza, que requieren de tranquilidad y lentitud. Es el caso de los Lanceros (los Laguito No.1), la vitola que desarrollo Avelino Lara para Fidel Castro. Este es un cigarro que puede considerarse como el más formal y elegante de los de calibre fino, teniendo una duración aproximada de 1 hora y 15 min.
Una curiosidad: las Culebras, 146 mm. de longitud y cepo 39 (15,48 mm.), tres cigarros trenzados, que pueden ser fumados tras deshacer la trenza, tienen su origen en la "fuma", los tres puros que se les entregaba a los torcedores para su propio consumo, que se preparaba en atados o trenzas de tres para diferenciarlos de los puros destinados a la venta. También están incluido aquí los Entreactos como representantes de los "puritos" o cigarros pequeños. Su nombre proviene de la costumbre de fumarlos en los entreactos de las representaciones teatrales. Son ideales como puro de iniciación.
|
 |