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En 1848, Emilio Ohmstedt registró las marcas El Rey del Mundo y Sancho Panza. Ohmstedt era un emigrante de origen alemán, cuya actividad eran las exportaciones e importaciones. La fábrica estaba situada en la calle de los Ángeles y su volumen de producción era muy bajo.
En 1882, años después de la muerte de Ohmstedt -acaecida en 1870-, la marca fue adquirida por la fábrica Ramón Allones, que la impulsó en el mercado internacional con cigarros de máxima calidad elaborados con hojas de Vuelta Abajo. La marca ha mantenido un muy buen nivel de calidad, a pesar que la introducción de máquinas para elaborar cigarros menoscabó su reputación.
Los Habanos El Rey del Mundo son suaves y ligeros, de sabor y aroma medios, con una fortaleza muy bien equilibrada y un vitolario extenso.
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