Frutas
Aromas de las frutas y de los vinos
En el maridaje tendrá vital importancia el equilibrio entre los aromas de las frutas y los aromas de los vinos. Así, otro de los parámetros a observar será el color de la fruta y el color del vino, que nos condicionará psicológicamente.
Otras frutas como el melocotón, albaricoque y la nectarina combinarán bien con moscateles jóvenes como los de la Axarquía (DD.OO. Málaga y Sierras de Málaga).
Frutas: base de muchos postres
Las frutas son base de la mayoría de postres. El éxito suele depender de la cualidad individual de cada pieza
de fruta y juega mucho la estacionalidad, el punto de equilibro entre dulce y ácido de cada fruta, que suele
marcar el resultado final.
· Cítricos
· Fruta de hueso (melocoton, ciruelas, etc.)
· Fruta de pepita (manzana, pera, membrillo)
· Fruta diversa (plátanos, uvas, etc.)
Los contenidos principales de la fruta fresca son agua (85-95g/100g) y los hidratos de carbono (3-15g/100g) en
forma de glucosa, fructosa y sacarosa, así como también en pectinas (en peras, manzanas y membrillos hasta
3g/100g), con tendencia a disminuir a medida que madura la fruta.
Bastantes frutas contienen glucósidos polifenólicos más o menos específicos, son importantes los ácidos
orgánicos (cítrico, tartàrico, málico...) que disminuyen con la madurez. Los aceites esenciales que contienen los
frutos contribuyen a su aroma y gusto.






